Tal y como dice la canción Sevilla tiene un color especial. Esto no se puede dudar, sólo hacer falta estar unos minutos en esta ciudad para dar buena cuenta de ello. Pero yo añadiría algo más a la letra de esta conocida melodía. También hace un calor especial, por lo que si piensas ir a esta ciudad, trata de hacerlo en los meses de primavera u otoño, ya que podrás disfrutar mucho más de ella.

Yo no lo hice. No le di importancia a al tiempo que pudiese hacer los días que durase mi estancia en Sevilla (ver hoteles en Sevilla) y así me fue. Tenía muchísimas ganas de conocer la ciudad, ya que me habían hablado maravillas de ella, y decidí aprovechando unos días de vacaciones en pleno mes de julio escaparme a visitar la capital andaluza. Y como es normal por esas fechas una ola de calor me estaba esperando. Como de todo hay que sacar el lado positivo, me sirvió para inmortalizar con la cámara de mi teléfono móvil una estampa, que si el cambio climático lo permite, espero tardar años en repetir, un termómetro de la ciudad a 50 º. Realmente impresionante.

Pero dejando estos hechos a un lado, con calor o sin él, Sevilla es una ciudad española a la que todos debemos ir. Por su gente, por su comida, por sus monumentos, por el Guadalquivir… Da igual el motivo que elijas para ir, pero ve.

Quedé impresionado con la belleza de esta ciudad. Que decir tiene de su monumento más representativo, La Giralda. Desde pequeño estas cansado de ver diapositivas de este enorme alminar o minarete, pero nada comparable a verlo en persona. Subir hasta arriba de ella es algo cansado, ya que tiene casi 100 metros de altitud, pero sin duda alguna merece la pena ya que la panorámica que te ofrece de la ciudad es única. La Catedral de Sevilla se encuentra al lado de la Giralda, y tampoco podemos decir nada de ella que no se sepa ya. Es la tercera más grande del mundo. Fue elegida por la infanta Elena para realizar su boda con Don Jaime de Marichalar.

giralda.jpgNo a mucha distancia de ellos se encuentra el Real Alcázar de Sevilla. Su jardines y sus pasillos son de una belleza extraordinaria. Su cuidado es exquisito. Merece la pena pagar la entrada y visitarlo.

Una vez has visitado estos grandes monumentos únicos en el mundo, puedes dar una vuelta por la ciudad en carro de caballos, o hacerlo a pie y disfrutar de la brisa de las aguas del río Guadalquivir, hasta llegar a otra de las edificaciones más significativas de Sevilla, la Torre del Oro. Hoy por hoy es un pequeño museo naval, pero en la antigüedad tenía fines militares y era destinada para el control portuario.

Y estando en Sevilla no nos podemos olvidar de visitar, al menos, dos sitios más. La Plaza de España de Sevilla y La Maestranza. Comenzado por la Plaza de España, en mi opinión la más bonita de todo el país, sin que haya ninguna otra que le pueda hacer sombra. De forma semicircular, rodeada por un canal y con una espectacular fuente en el centro, sin duda alguna puede que estemos hablando de una de las plazas de mayor belleza estética del mundo. Muchas películas de cine la han utilizado como escenario dada su majestuosidad.

plaza-de-espana.jpgY por último, como había adelantado antes, no podemos marchar de Sevilla sin hacer un alto en la Maestranza. Sin duda, una de las plazas de toros con más historia y más conocidas del mundo. Otro de los símbolos más representativos de la cultura y tradición de Sevilla y España.

Pero Sevilla no acaba aquí. Pueblos, barrios y otros muchos lugares se esconden tras sus calles. Así que id a Sevilla y disfrutad de una de las ciudades con más color y encanto del mundo. Y si es durante la Feria de Abril, mejor que mejor. A sólo 538 kilómetros de Madrid (ver hoteles en Madrid)

Más información: Pueblos de Sevilla|Restaurantes de Sevilla

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