Rascafría es uno de los pueblos de Madrid que son más visitados por los españoles, especialmente por los madrileños. Es un lugar con mucho encanto, con una oferta cultural y natural muy atractiva, que hace de este sitio, a pocos kilómetros del centro de España, un remanso de paz ideal para pasar nuestros días libres. Si quieres saber qué ver aquí, o qué visitar, sigue leyendo y conoce más a fondo Rascafría.

Los madrileños son personas muy estresadas. El hecho de vivir en la gran ciudad, en la capital del país, hace que lleven un ritmo de vida de lo más rápido, agobiante, y lleno de ruidos. Es por eso que, en cuanto tienen ocasión, intentan salir un poco de lo que es el centro de Madrid para descansar de todo ese tráfico, de la gente, y sobre todo de la contaminación. Pero no hace falta que vayan muy lejos porque, a diferencia de lo que todo el mundo cree, la capital española tiene pueblos y lugares muy bellos y que son de lo más especiales. Sigue leyendo para conocer uno de ellos.

Paisaje natural y cultura

Rascafría se encuentra a poco más de hora y algo en coche desde el centro de Madrid. Es un buen lugar para hacer una pequeña excursión cualquier domingo, o incluso si lo preferimos, pasar unos días ahí. El sitio es ideal, porque no tiene nada que ver con la gran ciudad: la tranquilidad y el sosiego se respira por cada rincón del pueblo. Las calles, a primera hora de la mañana, ya están vacías, y solo unas pocas personas salen temprano a comprar el pan. Es otro mundo, otro ritmo de vida, y sobre todo, otro lugar donde pasar unas vacaciones increíbles.

Y es que el interés turístico de Rascafría reside en su arquitectura, una arquitectura con construcciones antiguas que van desde edificaciones del siglo XVIII, hasta principios del siglo XX. De esta forma, algunos de los edificios más emblemáticos de este pueblo son la Antigua Casa de Postas, que data de 1726 y está situada en la Plaza de la Villa, y cuya arquitectura es impresionante, pero también hay que mencionar el Puente de la Reina, que forma parte del Monasterio, y que sirve como vía de comunicación con la Casa de la Madera, que en la antigüedad fue la serrería de La Cartuja.

Las Presillas, destino de verano

Sin embargo, uno de los destinos favoritos de los madrileños en verano son Las Presillas. Como su propio nombre indica, este lugar está formado por pequeñas presas, que fueron construidas, y que sirven a modo de piscinas naturales. Aunque no hay que pagar por entrar, sí que tiene un pequeño coste si vas con coche o con cualquier otro vehículo, pero no suele ser muy caro.

El agua de Las Presillas destaca por estar verdaderamente fría, por lo que es recomendable ir los días de verdadero calor. Todos los días de verano se pueden ver distintas familias que van ahí en coche desde Madrid a pasar el día, y se traen todo el tropel de comida y de juegos. Y no es malo, porque hasta los más pequeños pueden disfrutar de la naturaleza. La profundidad varía según la parte de la presa, pero se recomienda mantener siempre un ojo atento a nuestros hijos y/o sobrinos, porque no suele haber socorristas en esta zona.

Otro punto bueno de este lugar es que en las partes más altas del río, se permite que se bañen los perros. Es una zona mucho menos cuidada, pero mucho más frecuentada, ya que las mascotas también tienen derecho a pasárselo bien, y los dueños prefieren ver a sus perros felices corriendo, descubriendo el agua del río y jugando con otros perros.

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