Tras las edificaciones turísticas empieza la huerta. Valencia (hoteles en Valencia) ocupa el primer lugar de España en producto negro agrario. Por toda la plataforma costera, hasta llegar a las estribaciones de las sierras interiores, desierto de las Palmas, Espadán, Utiel, Martés, Enguera, Carrasqueta, Pila y España, de norte a sur, el paisaje no es obra de la naturaleza, si no de las manos campesinas que han sabido labrar la tierra para formar lo que vemos hoy día.

Son las huertas de Castellón (aquí se encuentran los cultivos de naranjos cerca de Vinaroz), de Valencia, la Marina alicantina y la huerta de Murcia; vergeles que se internan en los cauces de los ríos Mijares, Palancia, Turia, Júcar y Segura; las huertas del Segura se internan profundamente, más de 50 km, hasta la propia Murcia capital e incluso más allá, después de haber pasado por Orihuela, ciudad alicantina con vocación murciana.

Ese paisaje humano empieza por los arrozales, se continua por bosques de naranjos y limoneros y termina, ya que en las tierras altas, con las vides y la presencia ágil y florecida de almendros y algarrobos entre olivares. Menos aparente, pero no menos importante, los frutales, las hortalizas, toda clase de flores, pimientos, etcétera.

Todos ellos costituyen una riqueza agrícola sin paralelo en la Península, que sirven para la importación y exportación de todos estos manjares. Además de Valencia, Orihuela y Murcia, hay otros grandes pueblos fruteros, arroceros y hortícolas: Sueca, Torrente, Alcira, Carcagente, Játiva, etc. Todos ellos han ayudado a mantener la tierra fecunda; una labor dura pero que sin ella se perdería una gran fuente de trabajo, además de unas delicias que disfrutamos en la comodidad de nuestras respectivas mesas.

Información: Enciclopedia Atlas

Imagen: Flickr

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