A mediados del siglo XVIII, Domingo Vandewalle, ilustre vecino de la isla, descubría en Belmaco la primera estación de grabados rupestres localizada en La Palma. Tendría que pasar algo más de un siglo para que se realizaran nuevos descubrimientos de este tipo en la isla, una sucesión de hallazgos que se han mantenido en tiempo hasta convertir a la Isla Bonita en el espacio con más manifestaciones de este tipo en Canarias. En los años 40 del pasado siglo, tras una intensa campaña arqueológica se sacaban a la luz las estaciones de La Zarza y La Zarcita, uno de los espacios más interesantes de la isla. En total son 47 paneles con motivos espirales, circuliformes, meandros y líneas de gran complejidad que, hoy día, forman parte de un moderno centro de interpretación que intenta arrojar luz sobre el apasionante mundo de los petroglifos palmeros.
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La mayor concentración de grabados rupestres de La Palma se produce en los municipios de Garafía y El Paso, situados en el noroeste y en el centro de la isla respectivamente. En su contextualización geográfica, se suelen asociar a una serie de elementos naturales insertos en el territorio insular, y en menor medida a elementos artificiales que apuntan a un significado cultual o mágico religioso. Para apoyar esta teoría, hay que tener en cuenta que los grabados suelen aparecer en lugares predominantes desde los que se puede controlar mucha extensión de terreno, lugares de habitación, en lugares de acceso a fuentes y manantiales o zonas de gran importancia económica como vaguadas y zonas de pastos.

La Zarza y la Zarcita no escapan a estas características formales y espaciales. La zona, situada sobre los 1000 metros de altitud es un lugar de transición entre el Monteverde y el pinar, un hecho que lo convierte en especialmente importante como lugar de pastoreo. También se han localizado numerosos afloramientos de agua y, después de una campaña de excavaciones arqueológicas en la década de los 90 del pasado siglo, también se localizaron cuevas de habitación y enterramiento en las proximidades de los grabados. Para más ‘Inri’ hay que destacar que alguno de los paneles de la Zarza (especialmente el número 19) presenta un grado de complejidad tal que ha sido considerado como el ejemplo paradigmático de este tipo de manifestaciones. Popularmente, este panel ha recibido el nombre de Rosetón y presenta un intrincado diseño de espirales y líneas meandriformes que destaca por su belleza e intrincada trama. En este caso especial los meandros se convierten en intrincados laberintos y los trazos lineales derivan en motivos enrejados de llamativa apariencia.

En cuanto a las técnicas utilizadas por los auaritas (habitantes prehispánicos de La Palma) La casi totalidad de los grabados rupestres que hasta la fecha han sido localizados y estudiados fueron ejecutados mediante la técnica del picado, si bien con posterioridad el surco fue sometido a algún tipo de tratamiento con vistas a regularizar su trazado. Según algunos expertos, la técnica del picado se aplicó por percusión indirecta, actuando a modo de “martillo y cincel”, especialmente en el caso de los conjuntos iconográficos de gran complejidad, pues no se descarta que en paneles más simples se recurriera a la percusión directa. En cualquier caso y con anterioridad a la ejecución del motivo, el mismo sería bosquejado de una forma superficial sobre el soporte, bien mediante un mero puntillado o bien de manera incisa.
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En cuanto a la cronología de estos grabados, los estudiosos aseguran que los paneles de la Zarza y la Zarcita son de los más antiguos que se localizan en la Isla de La Palma. Lo intrincado de sus diseños indicaría, según el doctor Ernesto Martín Rodríguez, una ejecución más antigua y una técnica de elaboración más cuidada que entroncaría directamente con los primeros grupos humanos que llegaron a la isla en torno al siglo V antes de nuestra era. Pero no hay acuerdo doctrinal. Ni en este sentido ni en el propio significado de los grabados que se localizan por la práctica totalidad de la geografía palmera. Para algunos son representaciones cultuales relacionadas con prácticas propiciatorias relacionadas con el agua. Otros, sin embargo, no ven más que paneles con información práctica sobre pastos, lindes de terrenos o accesos a fuentes de agua. En todo caso, forman uno de los patrimonios culturales más importantes de la isla de La Palma.

La importancia de los grabados rupestres palmeros justificó la construcción de los primeros parques arqueológicos que abrieron en Canarias. Uno de ellos es el Parque Arqueológico de la Zarza y la Zarcita. Antes de disfrutar de los grabados, a los que se accede mediante caminos señalizados dotados de paneles explicativos. Antes conviene visitar con atención el centro de interpretación, una moderna instalación que ofrece una visión adaptada a todos los públicos de la vida de los primeros pobladores de la Benahore (nombre prehispánico de La Palma). Aspectos como su economía, sus creencias religiosas y su organización social nos ayudan a comprender de manera coherente el enorme legado rupestre que atesora la isla.

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Parque Arqueológico La Zarza y la Zarcita
Carretera LP-1 Santa Cruz de La Palma Garafía
Horario: Todos los días de 11 a 17 horas
Tfno: (+34) 922 695 005
E-mail: FUREPAVIGA@teleline.es
Precios: Adultos 1,80. Niños hasta 16 años 0,90 Euros

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