La provincia de Oviedo (mote administrativo de Asturias) fue recinto aislado, sumido en la lenta evolución rural, en la leyenda y el estancamiento. La capital, Oviedo la “Vetusta” de Clarín que providencialmente aislada del ajetreo y bullicio fabril, tiene fama de conservadora, señorial y rica. Y es que ¿qué mejor lugar para hacer una escapada romántica con nuestra pareja?.

Alfonso II y Ramiro I fueron sus artífices, y el nombre del segundo ha servido para bautizar un estilo artístico, el ramiriense o prerrománico asturiano, del que son muestras Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo (ambas en la carretera de ascensión al Naranco), Santullano, en la ciudad misma, Santa Cristina de Lena y el delicioso “Conventín” de Valdediós, estos últimos en parajes de gran belleza.

En la Catedral de Oviedo, de estilo gótico flamígero, se conserva la Cámara Santa, que guarda en su tesoro joyas como el Arca Santa y la Cruz de la Victoria, que fueron noticia en 1977 por su robo y posterior recuperación. En esta ciudad, se pueden observar Los Hornos de Coque, los Naranjos de Bulnes, la Luarca y los Jardines de San Francisco y la minería de Mieres, que extiende por el importante triangulo industrial de Turbia, Gijón y Avilés. Zona de gran conflictividad social, naturalmente que aun recuerda la revolución de octubre de 1934 y el sitio de Oviedo en la guerra civil, acontecimientos que protagonizaron los mineros.

Por una excelente autopista se llega desde Oviedo a la segunda ciudad del Principado, Gijón, patria de los Jovellanos, hoy foco industrial y turístico cuyo bullicio contrasta con la severidad que Oviedo solo olvida durante las fiestas de San Mateo. Su puerto, El Musel, es uno de los más importantes de España.

Imagen: oviedo

Informacion: Coleccion de Enciclopedias Atlas

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