Con intención de limitar el déficit público y descomprimir la presión que instituciones y mercados financieros ejercen sobre la economía española, el gobierno ha puesto en vigor a partir del 1 de julio el aumento del impuesto sobre el valor añadido (IVA) de tal manera que fijado anteriormente en 16% ahora se ha incrementado en dos puntos, pasando a un tipo del 18% (en los precios de numerosos productos como los electrodomésticos, los productos del ocio y las bebidas alcohólicas). En lo que refiere al tipo reducido que era de un 7%, ahora ha pasado a ser del 8% y refiere a la alimentación, las bebidas no alcohólicas, la hoteles baratos). No en vano, por poner sólo un ejemplo: una buena alternativa son los hoteles en Aguadulce.

Las empresas y servicios del sector turístico como hoteles, restaurantes y aerolíneas se ven particularmente afectadas con el aumento que también es aplicable a los transportes colectivos como el tren, el metro o el autobús que, previsiblemente, deberán aumentar los precios (en el caso de los autobuses interurbanos, la subida es de un 0.7%).

Pero quienes se verán más perjudicadas, serán las agencias de viajes a quienes se les aplica el régimen del tipo general del 18% por cuanto el cliente que reserve un paquete con hotel incluido, estará pagando dos veces el IVA: el 8% del precio del hotel más el 18% del paquete que adquiere en la agencia.

Siendo el turismo un sector que aporta tantos ingresos a las arcas públicas, habrá que ver la manera de congeniar intereses sin matar la gallina de los huevos de oro.

Foto: W Barcelona

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