Ya en lo que se considera una de las etapas finales del Camino de Santiago encontramos la ruta hacia Furelos, el camino del río. Este es un hermoso tramo porque podemos reconocer la flora y la fauna cercanas al agua, sus casas altas y sus hermosos puertos. También en el río Furelos podremos practicar deportes extremos, kayak, remo y paseos en bote mientras acampamos en el bosque húmedo.

Siguiendo en las paradas de este tramo, encontramos la bella zona de Leboreiro, plagada de influencias portuguesas tanto en su diseño como en su gastronomía y tradición. En la gran feria de Leboreiro podremos adquirir hermosas artesanías de cuero, la gran manufactura típica del lugar, así como también exquisitos vinos rosados y deliciosos quesos de cabra. Leboreiro es un paraíso de delicias gastronómicas porque convergen en él las mixturas culinarias de varias regiones españolas y portuguesas. El pulpo a la gallega es uno de los platos imperdibles de este punto de nuestra ruta y casi una delicia obligatoria para todo aquel que visite estas tierras. También nos ofrecen exquisitos almendrados con café y frutos rojos frescos con crema, sin duda los mejores postres del lugar.

Melide es el siguiente destino que nos ofrece un cálido hospedaje y muchas opciones para conocer de cerca los atractivos naturales y culturales de este tramo. Podemos recorrer sus bosques húmedos, el gran puente medieval de Furelos, la hermosa Praza do Convento con una hermosa arquitectura del medio evo y el enorme Castillo de Melide, la mayor atracción del recorrido.

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